La refrigeración de los grandes centros de datos: ¿cómo debe ser la gestión de la distribución del aire?

05/05/2022

 

Los centros de procesamiento de datos (conocidos en inglés como Data Centers) son lugares donde se concentran todos los recursos necesarios para el procesamiento de la información de una organización. Suelen ser edificios o salas debidamente acondicionadas con una gran cantidad de equipamiento electrónico, ordenadores, redes de comunicaciones y demás dispositivos que producen mucho calor durante su funcionamiento. 

Ese exceso de calor puede afectar negativamente al rendimiento de cualquier equipo y acortar su vida útil. Ante esta amenaza, ¿cómo podemos impulsar un centro de datos de forma óptima y segura? Apostando por sistemas de refrigeración. 

La importancia de los sistemas de refrigeración en data centers

Los centros de datos requieren sistemas de refrigeración que disipen toda la energía consumida por los equipos IT, cumpliéndose 2 objetivos esenciales en el proyecto: la fiabilidad y eficiencia de los sistemas propuestos. 
 
La fiabilidad como objetivo se justifica ante la criticidad de los equipos a los que el sistema de refrigeración da servicio. El proyecto debe atender una frase típica del usuario del centro de datos: los equipos IT no pueden caer. Y la eficiencia, objetivo secundario, ha pasado a un primer plano hace unos últimos años en el diseño de un centro de datos por el cada vez más elevado coste de la energía. 
 
Para resolver el proyecto de la refrigeración de un centro de datos con la tecnología actual, se suelen implementar sistemas basados en el movimiento de grandes caudales de aire que aprovechan las condiciones exteriores de temperatura y humedad del ambiente para refrigerar la instalación. 
 
Estos sistemas aseguran el objetivo de la eficiencia. Además, para conseguir incrementar la fiabilidad, se recurre a las oportunas redundancias en los equipos y sistemas hidráulicos (además de la implementación de medidas que garanticen la refrigeración, en el caso de que las condiciones exteriores no permitan disipar el calor generado por los equipos IT). Todo ello, por supuesto, bajo el paraguas del control económico del proyecto. Pero…

¿Qué tener en cuenta a la hora de gestionar la distribución del aire?

Al afrontar el proyecto de la refrigeración en un gran centro de datos, la potencia a disipar que se genera en su interior es muy elevada (MW de calor) con lo que el caudal de aire total a mover alcanza dimensiones difíciles de manejar que impiden un correcto control sobre el sistema. Las grandes superficies plantean el reto de una gestión óptima del aire, su distribución homogénea y el control de zonas críticas en las que se pueden generar puntos calientes.
 
Hay que considerar, también, la gestión de las cargas parciales y el diseño de estrategias de eficiencia para que el sistema funcione a bajas cargas (pese a ser diseños pensados para grandes cargas). El reto consiste en mantener eficiente la solución cuando se tiene una ocupación parcial en el centro de datos.
 
Una solución pasa por dividir el área a refrigerar de forma que el caudal de aire a controlar sea óptimo, teniendo que conseguir un equilibrio entre los costes de implementación y la operativa del sistema. Esta forma de proyectar tiene grandes ventajas frente al diseño de sala única como son…

  • Un diseño modular y escalable
  • Menos costes de financiación al planificar la inversión de forma secuencial
  • Y la facilidad de ampliación ya que se empieza con una instalación más pequeña que puede crecer según la necesidad del usuario.

Encontrar el tamaño de sala óptimo será misión del proyectista.
 
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